Sanchez Herrero: “voy a seguir impulsando la modernización del Consejo “

La candidata a consejera de la magistratura de la Nación por los abogados del interior, propone continuar con la impronta de Piedecasas.

Marina Sánchez Herrero es la candidata a representar a los abogados del interior en el Consejo de la Magistratura de la Nación que mañana tiene sus elecciones y definirá la continuidad de las acciones de la última gestión, basada en el impulso a cubrir todas las vacantes en la Justicia Federal, terminar con las subrogaciones, realizar auditorías en todos los fueros y ampliar a la totalidad de los mismos la digitalización de los expedientes.
Actualmente, la abogada es vicepresidenta del Colegio de Abogados de Mar del Plata y es la primera mujer que se presenta como candidata para ocupar ese cargo, después de 20 años que tiene el Consejo. En una entrevista con Diario Inédito, explicó sus propuestas y su visión del funcionamiento del Poder Judicial desde una perspectiva de género pero, principalmente, desde su conocimiento como letrada en cientos de juzgados.
– La gestión saliente, presidida por Miguel Piedecasas, dio un fuerte impulso a la elevación de ternas para cubrir la inmensa cantidad de vacantes que tenía la Justicia Federal. Visto que hacia fin de año quedará un porcentaje bajo ya por cubrir, ¿cuál será su principal objetivo entonces?
Dar continuidad, porque las vacantes se generan permanente y si no tenemos un consejo que siempre esté evaluando y elevando candidatos a esos puestos de manera prolija y continua, va a volver a pasar lo mismo. La gestión anterior había propuesto solo 45 ternas y eso fue lo que generó un grave problema en los juzgados, dando lugar a las subrogaciones además.
– ¿El problema de las subrogaciones está vinculado a que los nombramientos son más vulnerables a estar sujetos a la discrecionalidad política que una terna del Consejo?
No sólo eso, que puede o no ser así, por supuesto, sino que uno como abogado ha visto millones de veces lo difícil que es llevar una causa en un juzgado que no tiene su propio magistrado, que tiene uno subrogante que va una vez por semana o cada quince días a ver los expedientes, con el retraso que eso genera. Pero además es también muy difícil para los propios jueces poder estar en varios juzgados a la vez. Y es algo con lo que hay que terminar porque eso puede llevar a problemas y fallas humanas lógicas, donde después es imposible determinar en qué punto está el problema o culpar a alguien si no se hacen las cosas como corresponde.
– En ese sentido ¿continuará con las auditorías sobre todos los fueros federales que impulsó la gestión saliente del Consejo?
Me parece fundamental ampliar y dar continuidad a las auditorías. Ya se hicieron en materia laboral, de corrupción, narcotráfico… No sólo dan un panorama estadístico muy útil a la hora de evaluar a los jueces, sino que sirven para ver en qué punto del proceso judicial hay fallas, porque tanto si es por parte de los magistrados o del funcionamiento en sí, ambas cosas tienen solución. La Justicia tiene que ser intachable y servir a la sociedad y esto no se va a lograr solo por voluntad sino sabiendo exactamente en donde está fallando. Por eso las auditorías son fundamentales.
– ¿Ayudaría la digitalización de toda la justicia en estos procesos?
La eficacia de la digitación se vio claramente en los expedientes de la Reparación Histórica y estoy convencida de que debería ampliarse a todos los fueros porque no sólo es más rápido y evita la utilización de papel, sino que es más accesible para justamente encontrar los problemas en tal caso más rápido. En todo el mundo la digitalización mejoró la calidad de la justicia.
– ¿Está de acuerdo en que también se aplique a la justicia penal?
Absolutamente. Yo no veo que haya inconvenientes en ese fuero en particular si se hace una buena tarea de auditorías y nombramientos de jueces idóneos que sepan la importancia del conocimiento personal de las acusados y de las víctimas también. La digitación no despersonaliza a ninguno de los involucrados en un proceso, ni magistrados, ni abogados, ni víctimas ni victimarios. Al contrario, agiliza la parte más burocrática dando lugar a otras que a veces quedan relegadas. Voy a seguir impulsando la modernización en este sentido.
– Usted es la única representante de todos los abogados del interior de país y hay otro por la Capital Federal, ¿considera que es una cantidad representativa para el Consejo de la Magistratura?
Para nada. Piedecasas ya intentó modificar el número de miembros del Consejo con un proyecto, volver al número que tenía cuando fue creado, y yo coincido en que debería haber dos abogados más sin duda. Pero además, correspondería que haya al menos un abogado en la Comisión de Selección de Magistrados, porque no puede ser que no haya ninguno, justamente cuando somos nosotros los abogados los que estamos siempre en contacto con los jueces y sabemos qué se necesita de ellos y cómo deben ser. Yo vengo hace tiempo recorriendo el país, escuchando a mis colegas, años caminando tribunales, y tengo absoluta claridad sobre donde tenemos que trabajar desde el Consejo.

marcos